Dos disparos al amanecer

Vida y muerte de Germán Busch

A pesar de que Germán Busch es uno de los héroes indiscutibles del panteón boliviano, no contaba con una biografía propiamente dicha. El dictador suicida, de Augusto Céspedes, la obra más autorizada sobre Busch, es un ensayo político-histórico con rasgos de biografía. Sobre Busch se podía encontrar retazos y anécdotas dispersas que fueron perdiendo el dónde y cuándo y conservaron sólo el qué.

Dos disparos al amanecer es la primera biografía propiamente dicha, de ese presidente. Explora los orígenes familiares de Víctor Germán Busch Becerra en Alemania y en el oriente boliviano y esclarece su fecha y lugar de nacimiento y respalda con solidez su muerte, por propia mano.

A pesar de haber muerto a unos juveniles 36 años, Germán Busch vivió varias vidas: fue un niño de la selva; un estudiante rebelde y abanderado de causas justas en el Colegio Militar. Con el grado de teniente estuvo a punto de sofocar, él solo la Revolución Constitucionalista que derrocó al presidente Hernando Siles. Probablemente lo hubiera logrado si no hubieran mediado órdenes en contra.

Casi con la prontitud con la que uno cambia de canal en la televisión, el teniente Busch se convirtió en un audaz explorador del Chaco, en vísperas de la guerra. Sus exploraciones, a la vez trágicas y épicas, le valieron convertirse en el más joven recipiente de la medalla del Cóndor de los Andes, a los 27 años.

Y otra vez, apenas sin tiempo para parpadear, se convirtió en uno de los máximos héroes de la Guerra del Chaco. Aun antes de que la guerra terminase, Busch fue instrumental en el derrocamiento del presidente Daniel Salamanca. Terminada la guerra, convertido en teniente coronel por méritos propios, sin consultar a nadie, derrocó al presidente José Luis Tejada Sorzano y le entregó el poder a un muy reticente coronel David Toro.

Decepcionado por Toro, Busch decidió tomar el poder para sí en julio de 1937. Sólo la Constitución de 1938 o el Código de Trabajo hubieran sido suficientes, respectivamente, hubieran bastado para asegurarle a Busch un lugar estacado en la historia. Pero hizo además muchas otras cosas: se acercó peligrosamente al Tercer Reich, a la vez que posibilitaba que Mauricio Hochschild trajera a Bolivia a varios miles de judíos europeos que escapaban de las fauces del nazismo. Todo esto lo hacía Busch mientras buscaba la identidad política de su gobierno. La encontró en las últimas once semanas de su gobierno y de su vida.

De incontenibles tendencias suicidas, Busch puso fin a su vida el 23 de agosto de 1939, cuando apenas amanecía el sol de lo que pudo ser una Bolivia diferente.

Reviews

Busch: hombre libre, muerte libre

La Razón, Ricardo Bajo Herreras, 17 de junio, 2017

El suicidio es la última y definitiva libertad del hombre. Hubo una época en que las noticias sobre suicidados salían en los periódicos y eran vistas con reverencia. Ahora preferimos mirar para otro lado. El general José Manuel Rendón sintió un placer inefable al pegarse un tiro en 1908 en Iquique para abandonar este mundo deleznable. Diez años más tarde, en 1918, Eduardo Idiáquez, fundador del Panóptico de San Pedro, astrónomo y explorador, también tomó la libertad fatal de mandarse a paseo. El 23 de agosto de 1939, el coronel Víctor Germán Busch Becerra hizo lo propio. Todavía hoy, su tumba del Cementerio General de La Paz, con columna truncada, recibe a diario ofrendas: flores amarillas para un hombre absuelto por la historia, siempre a punta de coraje. ¿Cómo hubiera sido la vida de Bolivia si Busch no se enamoraba de doña muerte? Es una de las preguntas que se hace Robert Brockmann en su recién presentado libro Dos disparos al amanecer (Plural). Con la misma pasión que sentía Busch por la patria, su biógrafo logra que el lector también caiga rendido ante el “camba”, y reinventa una vez más al héroe del pueblo. Vuelve a demostrar que un ensayo […]

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Galería

Germán Busch, por Walpher

Retrato oficial, foto Gismondi

El antiguo Colegio Militar, en la actual UMSA.

Transmisión de mando presidencial. Carlos Blanco Galindo le entregará el poder a Daniel Salamanca

Cadetes del Colegio Militar. Busch, el segundo de pie desde la izquierda.

Hugo Quintanilla, Bernardino Bilbao Rioja, Germán Busch, Enrique Baldivieso, David Toro.

Casa de la familia Busch Carmona en la actual calle Villalobos, Miraflores.

El Colegio Militar a fines de la década de 1920

Busch pasa revista

Lectura de circunstancia, funeral de Bautista Saavedra, marzo de 1939

Discurso de Busch, posiblemente el 6 de agosto de 1938

El Cóndor de los Andes del teniente Germán Busch

Busch con su inseparable compañera.

Hugo Ballivián, David Toro, Gabriel Gosálvez, Enrique Peñaranda, Enrique Baldivieso, Ángel Rodríguez. En la foto hay futuros cuatro presidentes de la República

Gerrmán y Matilde

El escritorio de Busch. El arma del suicidio, a la derecha

Germán Busch, el primero de la izquierda. Su promoción en el Colegio Militar

El Poder Ejecutivo sale de la catedral tras el Te Deum del 6 de agosto de 1939

Uno de los gabinetes del Socialismo Militar, del coronel David Toro

Busch rodeado de sus colaboradores. En la foto están Víctor Paz Estenssoro, Wálter Guevara Arze, Fernando Pou Mont y sus cuñados Carmona y Goitia

Busto de Busch, utilizado por la logia homónima, utilizado para sesiones espiritistas

Cinturón del uniforme de gala de Germán Busch

La pared del escritorio de Busch en la que impactó el primer disparo al amanecer. La bala se incrustó en el marco superior del diploma de la derecha.

Diploma Cóndor de los Andes otorgado al teniente Germán Busch, de 27 años de edad

El clan Busch Carmona. Germán rodeado de Matilde, sus cuñados, concuñados y sobrinos. En determinado momento todos vivieron en la misma casa.

Patrulla de caballería. El Regimiento Lanza. Busch, en una apariencia poco usual, es el cuarto desde la izquierda.

Foto oficial alternativa. Archivo de Bruno Marco Gismondi.

Medalla al Mérito Ejército

Gran Medalla al Mérito Ejército

Monumento a Germán Busch en La Paz

Monumento a Germán Busch en Santa Cruz

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