El General y sus presidentes

  

La Prensa, 31 de enero, 2008

Es la historia con características de innovación metodológica del nefasto suceso que fue la Guerra del Chaco.

Así titula el reciente libro de Robert Brockmann. Es un trabajo excepcional dentro de lo que podemos denominar el “revisionismo científico” de la historia de Bolivia. El personaje es el general alemán Hans Kundt nacido en Mecklemburg. Un trabajo que descubre nuevas realidades de la historia del siglo XX. A partir del diseño de la tapa, la pulcritud editorial y su armazón dan pie para definir este esfuerzo como el más serio sobre este alemán en Bolivia y su desempeño como Comandante en Jefe del Ejército (1933) en la Guerra del Chaco. Brockmann tiene el mérito de combinar la escritura prolija y elegante con la interpolación documentada de fuentes que subrayan las tesis que explaya para sorprender y cautivar. El apoyo documental es abrumador ya que se funda en más de 500 citas extrapoladas de primera mano.

La vida boliviana de Hans Kundt arranca como asesor militar en 1911. Dentro del esfuerzo del Partido Liberal de crear un Estado nacional moderno, la obra de este profesional es fundacional de la estructura militar boliviana. El autor tiene la habilidad de insertar el homo germanicus con las cronologías de la historia europea, particularmente de Alemania y sus avatares de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Kundt estableció hasta lo que es hoy la estructura castrense boliviana con un estilo de vida, su estética corporativa y un sentido claro del papel de los hombres armados dentro de la Constitución y fuera de ella.

Brockmann se impone el desafío de combinar dialécticamente el papel concreto del trabajo de Kundt con los personajes de la política de “sus tiempos”. Construye un ritmo literario ágil, con profundidad en la búsqueda de verdades que se expresan en la conducta de sus “presidentes”, Ismael Montes, Eliodoro Villazón, Bautista Saavedra, Hernando Siles, Blanco Galindo y Daniel Salamanca. Es la historia con características de innovación metodológica por el trabajo de condensación del nefasto suceso que fue la Guerra del Chaco, sus éxitos y sus falencias, sus fracasos y sus crueldades, sus talentos y estupideces que logran el afloramiento bien perfilado de cada uno de los personajes del poder. El autor dedica el libro a Charles Arnade, “que proveyó las claves y la guía. A la generación del Chaco, menos a David Toro. El sabría porque no”. (!)

El alma del escritor revela un conflicto axiológico y ético, cuya superación implica una capacidad crítica de su héroe germánico, de la realidad siempre en crisis de la historia boliviana de más de 50 años y las desazones frente a hechos del paradigma que pasan por errores, mentiras, simulaciones, traiciones de quienes acompañaron a Kundt en sus penurias.

El libro sigue la línea crítica que, desde los años 40, se inicia en Bolivia a partir de la obra de Augusto Céspedes. Robert tiene el coraje —por su formación, su cultura y ante todo su esforzada investigación— de cuidar su responsabilidad de escribir bien y no tergiversar. Su trabajo es inmenso y cuadra citando a Giovanni Boccaccio: “Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello que arrepentirse de no haber hecho nada”. A su vez, Maiakowski diría: “Cuando mayor es la calidad del libro, más se adentra a los acontecimientos”. Esta biografía hay que tomarla muy en serio.

Guillermo Bedregal Gutiérrez

Ex ministro, congresal y dirigente del MNR

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