Kundt y Röhm, dos militares alemanes que influyeron en el Ejército boliviano

  

pieb.com.bo, 04 de Abril de 2008

El militar alemán Hans Kundt y el jefe de la milicia nazi Ernst Röhm integraron el Ejército boliviano y escribieron parte de su historia, aunque el último hubiera permanecido sólo unos meses. Los dos célebres militares alemanes fueron “fotografiados” por el periodista Robert Brockmann en su investigación publicada El General y sus presidentes. Vida y tiempos de Hans Kundt, Ernst Röhm y siete presidentes de Bolivia, 1911-1939.

El hilo conductor del libro es el general Hans Kundt, presente en la historia de Bolivia durante doce y medio años netos porque vivió en cuatro ocasiones separadas en el país. En ese lapso pasaron siete presidentes y para por lo menos dos de ellos, Bautista Saavedra y Hernando Siles, se constituyó en un sostén político-militar.

Brockmann advierte que Kundt proviene de clase media, su padre era oficial en el gran ducado de Mecklemburgo y consiguió un auspicio para la educación secundaria del muchacho en un internado privado y religioso. Se hizo militar monárquico y llegó a Bolivia como jefe de la misión castrense alemana.

En su segundo arribo al país, Bautista Saavedra gobernaba con rasgos populistas y decidió cambiar la composición étnica e ideológica de la institución militar. Sacó del Colegio Militar a los hijos de familias liberales y “cholificó”, según Brockmann, a su alumnado, labor que no pudo ser sin la autoridad de Kundt.

El alemán fue “un instrumento absolutamente maleable, dúctil y disciplinado de Bautista Saavedra, pero cuando termina ese gobierno y comienza el de Hernando Siles, él (Kundt) no tiene ningún problema en cambiar de orientación pues se precia de ser apolítico”. Con todo, lo único que hizo es politizar el Ejército y dividirlo al echar a los liberales y colocar a oficiales o cadetes de tendencia republicana (saavedristas).

Los políticos a los que servía le tuvieron en gran estima. Cuando el entonces embajador de EEUU en Bolivia describe a Kundt lo hace con el calificativo de un hombre “reconocidamente rico”. Y es que sus honorarios eran incluso más altos que los de un oficial de su rango en Alemania, invirtió sus excedentes en la bolsa de valores de Londres, adquirió tierras en su país y sus beneficios (casa pagada, cría de caballos, etcétera) no tenían límites. A pesar del malestar en la clase política adversaria, Saavedra aseguraba que si el Tesoro le permitiera pagarle todavía más, lo haría sin dudar.

Jefe nazi y del Ejército boliviano

El capitán alemán Ernst Röhm fue otro militar de alto rango en el Ejército boliviano, era nada menos que el jefe de las SA o brazo armado del partido nacional socialista alemán.

“Ernst era un fascista hecho y derecho en el sentido en que creía en la acción directa, para conseguir lo que se proponía, no vacilaba en recurrir a la violencia”, dice Brockmann, quien aclara que a Röhm no le impresionaba la mística fascista ni la mitología germana ni la teoría de la pureza racial, era pragmático, homosexual y le gustaban los hombres morenos.

Eso sí, era del “ala de izquierda del movimiento nazi” y despreciaba que el Ejército alemán esté formado por oficiales de la aristocracia prusiana. Él optaba por formar una milicia popular y tomar el poder por la fuerza, pero eso chocaba con las ideas de Hitler cuyo fin era alcanzar el poder por la vía electoral. Ésa fue la base de su desavenencia, hecho que desembocó en su arribo a Bolivia y en su asesinato en 1934.

En 1925, Röhm se peleó con Hitler porque éste no estaba de acuerdo con golpear comunistas en la calle o generar violencia indiscriminada. Después de meses de lucha interna, el oficial homosexual renunció al partido nazi y desapareció de la vida pública.

Las evidencias físicas halladas por Brockmann datan de 1928 y son cartas publicadas en Alemania. Lo que aparentemente sucedió es que a fines de ese año Röhm se encontró con Kundt en Berlín, el contexto estaba marcado por el incidente con Paraguay en el fortín Vanguardia, y el gobierno apeló otra vez a los servicios de Kundt.

El capitán Röhm apareció en Bolivia el 5 de enero de 1929, su contrato era como teniente coronel. “Percibe –dice Brockmann– que sus posibilidades de ascenso eran muy rápidas e intenta, aparentemente, serruchar el piso a Kundt. Éste se da cuenta y lo envía a los destinos más lejanos posibles, el Chaco, Uyuni, Oruro, como inspector, entrenador o instructor”.

En ese periplo, Röhm escribe dos misivas a un confidente suyo en Alemania, contándole sus anhelos homosexuales, y esas cartas íntimas fueron descubiertas más tarde por la prensa antinazi y utilizadas en contra de Hitler.

En Bolivia, el enfrentamiento entre Röhm y Kundt tuvo episodios importantes. Brockmann dice que Siles quiso prorrogarse y fue víctima de un intento de golpe de estado, con él estaba Kundt como su jefe de Estado Mayor. Röhm tomó partido por los rebeldes, como jefe del Estado Mayor de la Primera División de Ejército en Oruro.

Brockmann halló este dato sobre Röhm en cartas que otro oficial alemán escribió a Kundt y que se publicaron en una revista militar alemana más tarde. Röhm contestó que se mantuvo con el pueblo, aunque aparentemente los golpistas liderados por el general Carlos Blanco Galindo le ofrecieron ser jefe de Estado Mayor del Ejército en sustitución de Kundt. Röhm retornó a su país en octubre de 1930.

La información para el libro se comenzó a recopilar en 2004. Un libro de Charles Arnade fue el referente para continuar la búsqueda y conectar otras piezas informativas ya acumuladas. Una gran herramienta, dice el periodista, fue la red Internet donde halló las cartas completas de Röhm y las demandas judiciales por la publicación de las mismas en Alemania.

Para el caso de Kundt y la Guerra del Chaco, los periódicos extranjeros, principalmente chilenos y brasileños, dedicaron mucho espacio a ambos. En los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores encontró las cartas entre diplomáticos bolivianos y alemanes; en el Archivo y Biblioteca Nacional, los destinos y órdenes militares, la correspondencia entre el Estado Mayor y el Gobierno y otros documentos. La hemeroteca del Congreso fue también una fuente importantísima de consulta.

El libro aborda, además de forma documentada, los episodios políticos y militares de la Guerra del Chaco en páginas escritas a la manera del periodista y con la rigurosidad puesta en las fuentes históricas.

 

 

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